Desde esta perspectiva, la formación dirigida a empresas, se convierte en una formación de calidad, donde los participantes adquieren sus conocimientos directamente desde la práctica, la interacción con los otr@s y el trabajo con el cuerpo. Desde este enfoque, se trabajan aquellos aspectos, tanto personales como profesionales, que cada integrante necesita solucionar. Son, entonces las personas, las que adquieren el total protagonismo en cada una de las acciones formativas que se llevan a cabo, y las destrezas significativas que logran se cimientan sobre la base de los asuntos que realmente se necesitan trabajar, para construir así, una sólida base, no sólo para el aprendizaje de nuevos conocimientos, sino para la prevención de futuras problemáticas que pudieran afectar a su labor en la empresa y en su vida en general.

De esta manera, se consigue un incremento de la calidad del recurso humano, ya que se ataja la esencia de la vida de cada participante: la vivencia, la percepción de la realidad y de los asuntos que realmente le atañen en particular. Se logra así, que cada formación se adapte a las personas y no al contrario. No sólo se aprende, sino que se detectan, se solucionan y se previenen posibles factores, tanto a nivel personal, como profesional, que ya influyen o que pueden llegar a influir negativamente a nivel general en una organización empresarial.

Mediante esta metodología,entonces, no sólo se logra una formación de calidad, sino un análisis y prevención de futuras problemáticas en la empresa.
 

 

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