Cuando observamos que un hecho se repite en nuestra vida, hemos de ser conscientes de hasta qué punto se trata de un patrón de conducta motivado por la manera que tenemos de ver el mundo, a los demás, a nosotros mismos y nuestra propia existencia.
Revisar esto, supone analizar diferentes dimensiones de nuestra vida, relacionadas con nuestros deseos, nuestras creencias. las decisiones que tomamos y  los propios intereses.
No se trata de una labor fácil, sino de un trabajo complejo que requiere un tiempo mínimo y un máximo esfuerzo pues, supone trabajar con nuestras vivencias presentes y con el significado que les hemos dado a lo largo de nuestra existencia, por una parte, y la revisión de los significados otorgados a las circunstancias, experiencias y personas significativas de nuestra vida, por otra.
Para realizar este trabajo, necesitamos motivación, coraje, paciencia, deseo de cambio y sobre todo y en primer lugar, la aceptación de la propia responsabilidad sobre nuestra salud y nuestra vida.
Se trata, en definitiva, de re-significar (dar un significado diferente) nuestro pasado, plantearnos la base de nuestras creencias (desde las más simples a las más profundas) y ser conscientes de los valores desde los que partimos y mediante los que decidimos sobre cualquier asunto en nuestra vida.
Es muy importante, entonces, el reconocer la propia responsabilidad sobre nuestro “destino” y el permitirnos descubrir nuestras capacidades y, cómo esto depende de la verdadera voluntad de querer asumir la dirección de nuestras circunstancias, iniciando los cambios necesarios, descubriendo los propios recursos y desarrollando habilidades o renunciando a quienes creemos que somos. Esto nos conducirá, irremediablemente a poder decidir sobre lo que queremos y sabemos que podemos llegar a ser.
María del Mar Tercero.
Psicóloga.
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