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Cada aspecto que nos irrita del otr@ es, en definitiva, una pista, una puerta, un mensaje…

Pregunta: _ ¿Cómo descifrar? ¿Cómo entender este mensaje…?
Respuesta: _ En función de nuestra determinación, de nuestra propuesta interior. Sólo así, todo cobra significado… No olvides, entonces, tu propósito en la vida…

Hace muchos años, viví una experiencia que me hizo reflexionar y, tras esto, escribí una historia sobre ella…

Paseando por el Parque de María luisa, en Sevilla, un señor se me acercó para pedirme comida y algo de ropa. Le dije que no vivía muy lejos de allí pero, que tardaría un poco en darle lo que me había pedido pues, debía ir hasta casa, buscar las cosas y regresar, y todo esto lo haría caminando. De modo que, así lo hice… Cuando regresé al parque, busqué a aquel señor pero, ya no estaba… Entonces, reflexioné: ¿Cuántas veces olvidamos nuestro propósito, nuestros sueños, nuestra fe…? Nada tiene sentido si olvidamos aquello que sabemos que es lo más importante.
Nuestra determinación le da sentido a todo. Por lo tanto, depende de nosotros: de nuestra ceguera o de nuestra luz, de nuestro recordar y no olvidar qué perseguimos, o de nuestra falta del recuerdo de nuestro propósito… Nosotros elegimos.
Si, por ejemplo, en un momento determinado, eres consciente de tu falta de confianza y quisieras confiar más en la vida o en los demás, seguramente, te encuentres con un espejo, con alguien que te irrite por este mismo motivo que detestas en ti, o quizá, te encuentres con quien confía tanto en la vida que llega a sacarte de tus casillas…
Sea como sea, lo que intento decirte es que, no te dejes llevar por lo superficial. No le des más importancia al medio que al objetivo, o al ejercicio que a la lección… ¡Encuentra el significado!
¿Cómo…?
Recuerda quién eres, qué quieres y hacia dónde te diriges… Sólo así hallarás “el paraqué”, el sentido último de la experiencia y, aunque duela, evitarás cronificar el dolor y convertirlo en sufrimiento.
En palabras de Viktor Frankl (otro gran genio como Carl Jung):
S = D – P, o lo que se traduce en:
“Sufrimiento es igual a Desesperanza sin (menos) Propósito en la Vida…

Determina qué deseas, trabaja por tus sueños y recuerda siempre que has venido a aprender y,sobre todo, a ser feliz…

María del Mar Tercero

 

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