Los Seres Humanos nos empeñamos en controlarlo todo casi constantemente…
Esta necesidad de controlar proviene de nuestra mente y del hábito aprendido desde pequeños a querer resolver cada “problema” mediante la racionalización y el pensar… Ello conlleva a que queramos estar en varios lugares a un mismo tiempo, a pre-ocuparnos y sufrir por acontecimientos futuros y pasados y, por ende, a no ser conscientes de nuestro Aquí y Ahora, de nuestro cuerpo y a no valorar y desarrollar debidamente nuestra intuición.
¿Cuándo dejamos de tener miedo?
La respuesta es: cuando confiamos, cuando nos amamos, cuando nos escuchamos, aceptamos lo que hay y le encontramos el sentido.
Hablo de aceptación y no de resignación, pues son conceptos muy diferentes.
Cuando nos resignamos, sufrimos porque, de alguna manera, seguimos esperando a que la situación cambie. Cuando aceptamos, asumimos la realidad, sin pretender cambiarla. Sumergiéndonos en ella, dejándonos estar y guiar…
Sólo entonces, estamos preparad@s para hallar el regalo escondido. Y sólo entonces, dejamos de resistirnos y somos capaces de agradecer…
¿Cómo lograr esto? Entrenándonos. Capacitándonos en ser conscientes de nuestro cuerpo y de la observación de nuestros propios pensamientos. Este entrenamiento es como cualquier otro y sólo se requiere confianza en el profesional que te guía y un poco de paciencia.
Confía. Tu Vida jamás te pondrá ante un obstáculo que no seas capaz de superar. Los obstáculos suelen igualarse a la capacidad de las personas que se topan con ellos y tu Vida no juega en tu contra. Siempre lo hace a tu favor.
Busca siempre la oportunidad escondida y sé feliz…

María del Mar Tercero.
Psicóloga.

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